El trabajo híbrido se consolidó como una modalidad que permite a empresas operar con mayor flexibilidad y eficiencia. Poder acceder a sistemas desde la oficina, el hogar o distintos espacios mejora la dinámica de trabajo y el balance entre la vida personal y laboral.
En este contexto, la seguridad digital acompaña esta evolución. Hoy, proteger la información no depende solo de la infraestructura de la empresa, sino también de cómo se gestionan los accesos, los dispositivos y los hábitos de uso en el día a día.

Un entorno más flexible, que requiere nuevos cuidados
Al trabajar desde distintos lugares, intervienen factores como redes domésticas, dispositivos personales y herramientas externas.
Esto no implica un problema en sí, pero requiere mayor atención para evitar accesos no autorizados, instalación de software malicioso o exposición de datos sensibles.
Por eso, la seguridad digital se convierte en una práctica cotidiana.
Dispositivos personales: cómo usarlos de forma segura
El uso de computadoras o celulares personales para trabajar es cada vez más común. Sin embargo, estos equipos pueden no contar con las mismas medidas de protección que los corporativos.
Riesgos habituales:
- Sistemas sin actualizar.
- Falta de antivirus o protección activa.
- Aplicaciones no confiables.
- Información almacenada sin protección.
Buenas prácticas:
- Mantener el sistema y las aplicaciones actualizadas.
- Utilizar contraseñas seguras y, cuando sea posible, doble verificación de acceso.
- Evitar compartir el dispositivo para tareas laborales.
- Separar el uso personal del profesional.
Archivos y accesos: ordenar para proteger
El trabajo remoto implica compartir documentos y accesos de forma constante. Una gestión adecuada reduce significativamente los riesgos
Situaciones a evitar:
- Enviar archivos por canales no seguros.
- Otorgar accesos innecesarios.
- Descargar archivos sin verificar su origen.
Buenas prácticas:
- Utilizar plataformas oficiales de la empresa.
- Compartir solo la información necesaria.
- Verificar remitentes, enlaces y documentos antes de abrirlos.
Sesiones y entorno físico: el detalle que marca la diferencia
El lugar desde donde se trabaja también influye en la seguridad.
Pantallas visibles, sesiones abiertas o dispositivos sin supervisión pueden facilitar accesos no autorizados, incluso sin intención.
Medidas simples:
- Bloquear la pantalla al ausentarse.
- Evitar trabajar con información sensible en espacios públicos.
- Cerrar sesiones al finalizar la jornada.
Una práctica diaria
El trabajo híbrido permite operar con mayor agilidad, pero requiere acompañarlo con hábitos seguros.
Pequeñas acciones cotidianas ayudan a proteger la información, reducir riesgos y garantizar la continuidad operativa.
Porque la seguridad digital no es sólo una cuestión tecnológica: es una responsabilidad compartida que se construye todos los días.
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