Argentina desafios macroeconómicos 2021 banco CMF

Aún en contextos complejos, el mercado siempre ofrece oportunidades para quienes pueden realizar una buena lectura de la coyuntura económica. Este año electoral no es la excepción y trae consigo desafíos que pueden brindar interesantes resultados, siempre que se haga un riguroso análisis y seguimiento de las variables, en busca de resguardar activos y generar oportunidades. 

En el contexto actual, el Gobierno espera acotar lo máximo posible la evolución del tipo de cambio y, para ello, el Ministro de Economía estableció una pauta de $102,4 para diciembre. Parece un número desafiante, sin embargo, al menos es esperable que hasta las elecciones el dólar se pueda mantener contenido y en línea con ese objetivo. 

Esto sucede por una serie de razones, como por ejemplo, la absorción de pesos del BCRA a través de los bonos; se estima que desde octubre dicho organismo sacó del mercado más de $100 mil millones por esta vía. Además, el valor de la soja en más de 500 USD/Ton promete traer un incremento de exportaciones por USD 8 mil millones. Un tercer factor es el impuesto a las grandes fortunas, donde la recaudación estimada de $420 mil millones constituye una ayuda fiscal extra para acotar el déficit primario. Adicionalmente, la posible postergación de los pagos al Club de París (aproximadamente USD 2.400 millones) constituye un alivio para las bajas reservas del BCRA.

Estas circunstancias cambiarán posteriormente a las elecciones, según marca la historia de nuestro país. Recién entonces, comenzarán a alinearse las distintas variables, afectadas también por motivos estacionales en Argentina, con mayores desequilibrios acumulados (mayor déficit, y monetización del mismo, entre otras).

En cuanto a la inflación, se espera que se ubique levemente por encima del 43%, siendo otra variable clave que el Gobierno que buscará acotar en este año electoral. Si bien cuando comenzó el año las expectativas eran mayores, a medida que se fue configurando el escenario con un dólar más contenido, menores aumentos tarifarios y acuerdos salariales en torno al 30% (o algo más), las expectativas de inflación fueron cayendo. De todos modos, un 40% sigue siendo un alto nivel, donde intervienen la inercia inflacionaria que el país lleva hace varios años, la emisión monetaria, y un cepo muy rígido, que produce que algunos importadores hagan un “priceo”, considerando los dólares financieros y no el dólar oficial.

Respecto a la actividad económica, se espera un rebote del 7% del PBI tras el desplome de casi el 10% durante el año pasado. Básicamente, 6pp del 7% se estiman derivados del denominado arrastre estadístico, producto de la salida de la cuarentena. El principal riesgo para esta variable es una vuelta a una cuarentena estricta, que afectaría seriamente el nivel de actividad y a las demás variables mencionadas, tal como ocurrió el año pasado.

Roberto Luis Geretto
Lic. en Economía

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